Blazares, IceCube y rayos cósmicos.

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Hace unos días, uno de los extraños objetos catalogados en las observaciones astrofísicas ha cobrado nuevo sentido. Hemos descubierto que una fuente para los rayos cósmicos que atraviesan La Tierra constantemente y es uno de los blazares ya conocidos.

Estos objetos celestes no presentaban ningún singularidad, por lo que cuando se observa uno, se suele catalogar y seguir buscando. No eran objeto de grandes estudios.

Los blazares son fenómenos parecidos a los cuásares y se forman cuando un agujero negro, situado dentro de una gran galaxia, comienza a absorber la materia que se encuentra a su alcance. Cuando esto ocurre, el fenómeno expulsa una gigantesca cantidad de energía en forma de ondas de radio, luz, infrarrojo, ultravioleta, y rayos X al espacio. Este chorro de energía se denomina jet. La diferencia entre los cuásares y los blazares es que los últimos presentan un jet orientado a la Tierra.

blazares

Representación de cuásar y blazar.

Aunque los blazares son eventos de una gran violencia, al tener un agujero negro en su núcleo, la comunidad de astrofísicos, por consenso a falta de pruebas, los había descartado como fuente de rayos cósmicos. Menuda sorpresa se han llevado.

En 2010 se terminó la construcción del gran laboratorio situado en el Polo Sur para la detección de neutrinos de gran energía llamado IceCube. Este laboratorio, tiene en sus heladas entrañas, un sistema de detección de neutrinos, que permite obtener la dirección y la trayectoria de estas partículas de gran energía que atraviesan todo a su paso sin desviarse de la línea recta original.

Hace unos días, el IceCube realizó la detección IC170922A de un neutrino y comunico al conjunto de observatorios astrofísicos la trayectoria obtenida de sus mediciones. En menos de un minuto, varios de los más potentes telescopios rastreaban el espacio en las coordenadas obtenidas por le IceCube hasta que detectaron un brillo en el blazar TXS 0506 + 056, situado en la constelación de Orión, a unos 4.000 millones de años luz.

Aunque los rayos cósmicos son desviados por los campos eléctricos y magnéticos del Universo, los neutrinos asociados a estos eventos masivos sí que son una buena pista para rastrearlos.

Este hallazgo, que ha colocado a los blazares en el punto de mira mediático estos días, es otro ejemplo de la nueva astrofísica. Ahora ya no nos dedicamos solo a mirar las estrellas, también las escuchamos y analizamos para predecir donde tenemos que mirar.

Otro de los ejemplos más importantes de esta multiobservación, o como se suele definir, astronomía multimensajero, es la detección de ondas gravitacionales por el proyecto LIGO. Cada uno de los tipos de señales recibidas desde el Universo, cada mensaje, necesita de un sistema diferente de observación para detectarlas. Ondas de radio, neutrinos, luz, etc. Cada segundo llegan multitud de mensajes y hemos descubierto que si los unimos, podemos entender mejor lo que se nos está transmitiendo.

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