IBM frente a una nueva década marcadamente cuántica.


A principios del siglo pasado, un conjunto de empresas del sector tecnológico comenzaron a unirse para fortalecer su posición en el incipiente mundo de los componentes electrónicos. Terminaron formando, en 1924, la compañía International Business Machines Corporation o IBM. Desde entonces han sido los principales actores de muchos de los avances tecnológicos. Un buen numero de Premios Nobel y una cantidad incontable de descubrimientos se han realizado tras sus puertas. Y hoy día, con más de 100 años de vida, este coloso sigue siendo una de las compañías punteras en un sector de tantos cambios como el de las tecnologías.

Y es que esta empresa fundada en sus inicios por Charles Ranlett Flint con el nombre de Computing-Tabulating-Recording Company (C-T-R), ha sabido adaptarse a los tiempos. A una empresa capaz de ostentar el record en perdidas en EEUU y de reinventarse para llegar a ser un gigante tecnológico a golpe de talonario, hay que seguirla de cerca.

En estos años han surgido muchas compañías basadas casi por completo en el software y la nube. Compañías que le han dado mucha guerra a la todo poderosa Microsoft. Tanto que ha tenido que cambiar dramáticamente de rumbo y comerse casi sus principios. Mientras esto sucedía, IBM parecía apartarse de la pelea. Distraerse comprando empresas con las que crear nuevas ramas de negocio. Pero en realidad sus laboratorios burbujeaban con la construcción del primer ordenador cuántico. Si, ese que aparece en las novelas de ciencia ficción futuristas. Ellos, como siempre, han tirado la primera piedra con el IBM Q, y muchos la han recogido en lo que esta empezando a ser una loca carrera por la supremacía cuántica.

Pero por lo que se ha podido ver en las noticias de este año, IBM no parece que se vaya a volver loco con este «nuevo mercado». Esta en plena reestructuración para hacer frente una vez más a los retos del futuro cercano.

La posible llegada de Lisa Su, desde AMD, a la dirección de la empresa. Esta incorporación hace un guiño a la base hardware de esta, sin dejar de lado los buenos números mercantiles. Su viene más que avalada por su gestión en AMD. No hay que olvidad que fue capaz no solo de reflotar la compañía cuando sus números eran de un profundo color rojo, sino que consiguió desarrollar la arquitectura Zen que la ha vuelto a colocar en el disparadero.

O el ascenso del español Darío Gil a la dirección mundial de IBM Research. Con este puesto para uno de sus grandes valores, se acentua la nueva dirección de IBM. Apostando por la división cuántica con el deseo de seguir innovando y desarrollando tecnología para modificar nuestras vidas. Ya sea con el desarrollo puro de la computadora, como con otros periféricos. Un ejemplo sería el cifrado cuántico de comunicaciones que han presentado este verano y con el que se están preparando para reforzar la seguridad informática frente a los hackers.

Otro de los pasos que parece que se quiere fomentar en esta «nueva» etapa es la de la estandarización. Tanto a nivel de software como de hardware. Para ello la OpenPower Foundation de IBM ha anunciado que se pasa a Linux. Los encargados de la arquitectura POWER y de otras de las tecnologías de IBM van a empezar a migrar sus proyectos a código abierto.

Y por supuesto sin dejar de lado las otras tecnologías del momento. El Blockchain y la Inteligencia Artificial (IA). Las divisiones correspondientes están trabajando en coalición con otras entidades como el MIT. Y las están utilizando para cosas tan diversas como controlar la cadena de producción de la comida con Food Trust.

El cierre del segundo decenio del siglo XXI parece que está siendo un punto de inflexión en el que nos debatimos entre la protección de datos y el BigData, y que con el Internet de las Cosas (IoT) parece que todo va a estar en La Nube. En este marco IBM parece que empieza a mover sus engranajes para volver a adaptarse al mercado. Y no solo para adaptarse a otros, sino para crear la tendencia. Pues esta empresa con raíces en los laboratorios de investigación más pura, quiere llevarnos de la mano hacia el futuro. Y parece que va por buen camino.

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