LEONARDO TORRES QUEVEDO 6

Reconocimiento a Torres Quevedo por el IEE

El precursor de la automática


Leopoldo Torres Quevedo
Leopoldo Torres Quevedo

Nacido en Santa Cruz de Iguña (Molledo, Cantabria) el 28 de diciembre de 1852.  Hijo de Luis Torres Vildósola y Urquijo, un ingeniero de Caminos del que hereda la afición por la ingeniería, y de Valentina Quevedo de la Maza, de raigambre montañesa. Cuando era niño, debido a los constantes viajes de su padre por su puesto en la construcción del ferrocarril, queda en Bilbao al cuidado de unas parientas. Las señoritas Barrenechea, que se ocuparán de él mientras cursa los estudios de Bachillerato.

Esta relación marcaría toda la vida de Torres Quevedo, pues pasa a ser único heredero de las señoritas Barrenechea. Lo que le otorgó una independencia económica que permitió sus posteriores viajes por Europa.

Durante los años 1868 y 1869 viaja a Paris para completar su formación en el Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, antes de volver a España para estudiar Ingeniería de Caminos como su padre.

Después de terminar los estudios, comienza a trabajar con su padre en el ferrocarril. Pero su curiosidad le lleva a dejarlo y emprender un viaje por Europa para conocer los últimos avances en ingeniería, en especial los relacionados con la electricidad. A su regreso se instala en Santander. Donde comienza sus estudios e investigaciones, sufragadas por él mismo, hasta el año 1889. Momento cuando se traslada a Madrid para entrar en la vida literaria y científica de la capital.

El 16 de abril de 1885 contrajo matrimonio con Luz Polanco y Navarro, en Portolín (Cantabria), y con ella tuvo ocho hijos.

El área de estudio de Torres Quevedo es muy grande. Desde de los transbordadores iniciales a los trabajos de aeronáutica, pasando por las calculadoras automáticas, el control a distancia y la inteligencia artificial. Este visionario español realizó estudios que se encuentran entre las bases de muchas de las ramas de la ciencia moderna. Como la computación, la automática, la aeronáutica, etc. Es incluso considerado por muchos como el padre de la Automática.

En su carrera fue nombrado director del Laboratorio de Mecánica Aplicada, más tarde de Automática. Académico en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, que llegó a presidir en 1910, y de la Real Academia Española, en el sillón que había ocupado Pérez Galdós. También elegido, en 1920,  miembro de la sección de Mecánica de la Academia de Ciencias de París y presidente de la Sociedad Matemática Española hasta 1924. Posteriormente, en 1922, es nombrado Doctor Honoris Causa en la Sorbona y, en 1927 como uno de los doce miembros asociados de la Academia de Ciencias de París.

En 1984, a falta de diez días para cumplir los 84 años, muere en Madrid.

En la actualidad, el Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lleva su nombre como reconocimiento.

Obra:

– Transbordadores: Fueron sus primeros trabajos, posiblemente inspirados por las necesidades de sus vecinos en las zonas montañosas de Santander. Aunque los primeros diseños no tuvieron buena aceptación, consiguió el reconocimiento internacional en 1916 por el Spanish Aerocar que cruza las cataratas de Niágara. Este invento sigue funcionando hoy en día y es una de las mayores atracciones de la zona.

Spanish Aerocar. Transbordador de la cataratas del Niágara.
Spanish Aerocar. Transbordador de la cataratas del Niágara.

– Aeronáutica: Construyó el primer dirigible con globo trilobulado e incluyendo un armazón interior con cables flexibles para dar rigidez al dirigible y así solucionar el grave problema de suspensión de la barquilla. Llegará a vender esta patente a la empresa francesa Astra que construirá un dirigible utilizado en la Primera Guerra Mundial para numerosas misiones.

Torres Quevedo y su dirigible
Torres Quevedo y su dirigible

También construyó junto a Emilio Herrera Linares, un dirigible transatlántico que, no realizó el primer vuelo transoceánico sin escalas debido a los retrasos en la financiación.

Telekino, el primer radiocontrol
Telekino, el primer radiocontrol

– Telkino: Primer autómata electromecánico de la historia. En 1902, delante de un multitudinario público, realiza una demostración en la que es capaz de guiar un bote desde la orilla, mediante radiodirección por ondas hertzianas. Fue concebido para instalarse en proyectiles y torpedos pero faltó financiación.

– Automatas: En 1914 se publica los Ensayos sobre Automática en la que se da comienzo a una nueva Ciencia, la Automática. Esta es la ciencia «que estudia los procedimientos que pueden aplicarse á la construcción de autómatas dotados de una vida de relación más o menos complicada». Los autómatas serian tales que tendrían sentidos (aparatos sensibles al exterior), poseerían miembros (aparatos para realizar operaciones), dispondrían de energía necesaria y, lo más relevante, tendrían capacidad de discernimiento (objeto principal de la Automática).

Automata en plena partida de ajedrez
Autómata en plena partida de ajedrez

Dentro de este marco presenta ese mismo año la primera manifestación de inteligencia artificial en la historia. El Ajedrecista. Se trata de un autómata capaz de jugar un final de partida de ajedrez: torre y rey contra rey. Analizando en cada movimiento la posición del rey que maneja el humano, el Ajedrecista «piensa» y va moviendo «inteligentemente» sus piezas, dentro de las reglas del ajedrez hasta dar el jaque mate.




Referencias:


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