Margaret Hamilton

Margaret Hamilton

Dirigiendo el Apolo a buen puerto


mh_foto

Margaret Hamilton

Nació en Paoli, Indiana el 17 de agosto de 1936. Hija de Kenneth y Ruth Esther Heafield. Realizó sus primeros estudios en la Escuela Preparatoria Hancock y posteriormente pasó a estudiar Matemáticas en el Earlham College donde empezó a dar muestras de un gran potencial. Durante esos años conoció a James Cox Hamilton, con quien se casó después de graduarse.
La pareja se mudó a Massachusetts donde Margaret tenía la intención de comenzar los estudios de postgrado en Brandeis, pero los planes se sustituyeron por una plaza en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, dentro del Laboratorio Charles Stark Draper, por aquel entonces aún perteneciente al MIT.
Esta recién licenciada, esposa y madre de una hija, comenzó a trabajar en proyectos de los Laboratorios relacionados con una nueva corriente en la Ingeniería. Una rama a la que solo dedicaban mujeres y chicos raros, y que años más tarde, a pesar del menosprecio de muchos, y gracias al impulso de personas como Margaret, se terminaría llamando Ingeniería del Software, término que propuso ella misma.
Entre los años 1961 y 1963 trabajó en proyectos como Sage Philco-Ford con radares para el seguimiento de trayectorias de aeronaves desconocidas u otros para la Fuerza Aérea. Estos trabajos le valieron para que en 1965, con 29 años, se convirtiera en la responsable del equipo de desarrollo software de la NASA.
En el tiempo que estuvo trabajando para la NASA, participó y/o dirigió los proyectos Apolo desde el Apolo 8, especialmente en los Apolo 11, que realizó el primer aterrizaje en la Luna, y el mítico Apolo 12, donde diseñaron el sistema de aterrizaje, y posteriormente del proyecto Skylab.

mh_codigo

Margaret posa junto a una copia impresa del código de aterrizaje del Apolo 12

En aquellos tiempos la generación de código software estaba muy en sus inicios, y el uso de prioridades y tareas era casi una utopía. Por eso cuando el sistema de aterrizaje del Apolo 12 informó mediante un simple código de error de que su sistema estaba saturado, debido a una mala configuración de los sensores que saturaron el sistema, y que iba a centrarse en la tarea prioritaria, que era el aterrizaje, dejando el resto en segundo plano, pocos comprendieron la importancia del momento.
Margaret y su menospreciado equipo habían conseguido darle un nuevo sentido a la pila de prioridades y a la multitarea con un código que no sustituía al piloto, sino que era una herramienta de ayuda para él, por lo que pasó desapercibido en la lucha entre pilotos e ingenieros hardware de aquella época.

Hasta que en 1986 se despidió de la NASA para fundar su propia compañía de Software, Hamilton Technologies, Margaret lucho como directora del laboratorio porque esas líneas de código que escribían mujeres e “inadaptados” en los sótanos fueran reconocidas como una ingeniería propiamente dicha y que se reconociera su valor mientras trabajaba en un entorno de camaradería sin horarios donde podía acudir con su hija sin temor a ningún prejuicio.

En 1986, se desliga de la NASA y del MIT para fundar su propia empresa de Software, Hamilton Technologies, de la que actualmente es CEO. La idea principal sobre el que creció la compañía, y sobre el que trabajan en la actualidad, es el Lenguaje Universal de Sistemas (USL) del que desarrollaron el paradigma de «Desarrollo antes del hecho» (DBTF, Development Before the Fact) para sistemas de diseño de software.

Margareth ha sido reconocida con varios premios como en 1986 el Premio Augusta Ada Lovelace Award”, en 2003 el premio «NASA Exceptional Space Act Award» para contribuciones científicas y técnicas, con la mayor cuantía otorgada hasta la fecha, $ 37.200, o en 2009 el Premio “Outstanding Alumni Award” (Alumno sobresaliente) de la Universidad de Earlham. Además de estos logros se la reconoce como la autora del término “Ingeniería del Software” y a su trabajo en la NASA como el inicio de una nueva forma de codificar y un nuevo sentido a la función de los programas software.

Referencias:

Deja un comentario