Miniaturizando drones. RoboBee y RoboFly.

dron

En el mundo de la electrónica cada vez se fomenta más la miniaturización. Eso está claro. La nueva gama de procesadores de Intel ya trabaja con chips de 10 nm de litografía. Entonces. ¿Por qué no miniaturizar los robots que conocemos?

En la actualidad hay robots terrestres tan pequeños como las hormigas con los que podemos introducir cámaras en espacios casi imposibles. ¿Pero qué pasa con los robots aéreos o drones?

Los drones actuales vuelan gracias a la acción conjunta de varias hélices. Si reducimos el tamaño de estos, las hélices no son operativas, pues no son capaces de gestionar los giros a esa escala. Por eso hay que pasar a sistemas de alas, que facilitan los movimientos de los drones. Pero la potencia necesaria para que un insecto-dron sea capaz de levantar el vuelo con un par de alas es mucha, y requiere una fuente de energía muy grande en proporción con el tamaño de este.

Con la tecnología actual no se puede construir un dron que vuele con alas y sea capaz de levantar su propia fuente de alimentación.

RoboFly

RoboFly

En el Instituto Wyss de Biotecnología de la Universidad de Hardvard se inspiran en modelos animales para crear nuevos dispositivos electrónicos y tomando a los insectos de modelo se empeñaron en lograr un insecto dron autónomo.

Casi lo lograron con lo que llamaron Autonomous Flying Microrobots o RoboBee. Un pequeño robot de 3 cm y 80 mg capaz de alzar el vuelo con sus potentes alas. El truco, que la fuente de energía es externa y están unidos por un cable que semeja a un cordón umbilical. Por lo tanto la movilidad del RoboBee es la que permita el cordón, ya sea por longitud o por desplazamiento.

El siguiente paso era lógicamente cortar el cordón.

RoboFlyY parece que lo han conseguido en la Universidad de Washington con el nuevo modelo RoboFly. El nuevo prototipo está equipado con una célula fotovoltaica que al recibir un rayo láser convierte la energía recibida en una eléctrica de aproximadamente 7 voltios. Esta energía circula por un circuito que hace las veces de amplificador para conseguir los 240 voltios necesarios para mover las alas.

Utilizando esta fuente de energía, el cerebro/microprocesador del RoboFly controla las alas autónomamente gracias a la IA de su programación. Por ahora, el nuevo dron insecticida es capaz de alzar el vuelo y posarse cuando recibe el rayo láser, pero está «atado» a él. Son pocos centímetros, pero es un gran paso para lograr mini drones voladores que puedan colarse por cualquier rincón.

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