Los ordenadores cuánticos en la actualidad a nivel hardware están en una fase muy temprana. El mundo cuántico es complejo y solo se replica experimentalmente bajo condiciones extremas. Por ejemplo es necesario mantener las partículas a temperaturas cercanas al cero absoluto.
Quedan muchas cosas por demostrar y conseguir a un nivel experimental. Pero tenemos claro que el modelo a emular son los ordenadores con los que nos comunicamos actualmente.
Al igual que en la computación clásica grabamos la información en las celdas de memorias mediante campos magnéticos, en la computación cuántica, grabamos la información en los estados de espín de las partículas cuánticas. El problema es que mientras que la polarización magnética queda grabada hasta que vuelve a polarizarse, el qubit en cambio es muy volátil.
Para conseguir que una partícula se encuentre en condiciones de considerarse un qubit, es necesario que se mueva en un entorno determinado con unas condiciones extremas. Dado que estas condiciones son complicadas de mantener, pasado un cierto tiempo debemos romper el entorno. Cuando la partícula pierde las condiciones cuánticas, la información contenida se pierde.
Un equipo de científicos del Tecnológico de Viena han demostrado que los qubits generados mediante la creación de «defectos de red» por dopado de nitrógeno en la estructura de los diamantes (centros NV o centros de vacante de nitrógeno), son capaces de perdurar durante horas.
El equipo del Instituto de Física Atómica y Subatómica de TU Wien ha sido capaz de medir la experimentalmente el tiempo que tardan los qubits en perder la información. De esta forma, es posible seleccionar los diamantes dopados más duraderos y alargar la vida de la información cuántica.
Con este nuevo proceso las memorias utilizadas para los procesadores cuánticos, el equivalente a la memoria RAM, seria casi inmunes a la perdida de información por exceso de tiempo de uso. Así, los complejos cálculos que ahora son inalcanzables por tiempo de procesamiento y que esperamos sean resueltos por la potencia de procesamiento de los ordenadores cuánticos no se verían alterados por el mantenimiento físico de los qubits.
Referencias:
