
Esquema del entrelazamiento de dos de los nuevos qubits.
Como ya hemos visto por algunas noticias publicadas, en la actualidad los ordenadores cuanticos, basados en qubits, construidos por las grandes empresas de tecnología, constan de solo unos pocos qubits debido a la complejidad del tratamiento experimental de todo lo que implica leyes cuánticas. La construcción de estos ordenadores es muy costosa. Es necesario generar una maya de núcleos electrónicos que se encuentren a una distancia de pocos nanómetros para que se pueda producir el fenómeno de entrelazamiento.
En la actualidad, es necesario grandes imanes para crear campos magnéticos que ordenen los núcleos dentro de los chips. Estos imanes, para poder generar los campos necesarios, han de tener un tamaño proporcional y mucho mayor que el del chip, por lo que limita el tamaño del ordenador. Actualmente es el mayor limitante hardware contra el que tienen que luchar los científicos.
Un equipo de la universidad australiana de Nueva Gales del Sur puede que haya sorteado este obstáculo al redefinir los quibits. En vez de considerar el spin del núcleo para definir los estados 0 y 1 necesarios para la computación, han tomado un estado compuesto entre el spin del núcleo y el del electrón. Este estado dipolar puede ser controlado por campos eléctricos, mucho más manejables, y permite que los qubits se entrelacen a mayores distancias y en mayas desordenadas.
Aunque no se ha realizado un experimento a gran escala, los datos obtenidos y presentados en un articulo en Nature Communications son muy prometedores y sorprenden por la simplicidad del nuevo concepto. Seguramente, este cambio será un potente impulso para el sector.
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